Salud dental a partir de los 60: qué vigilar
Qué cambia en la boca a partir de los 60: caries de raíz, sequedad por medicamentos, cuidado de prótesis y cribado de lesiones. Guía práctica.
A partir de los 60 la boca no se estropea por la edad, sino porque cambian las condiciones: las raíces quedan expuestas y hacen caries con muchísima más facilidad, la medicación habitual reseca la boca, y la destreza para cepillarse ya no es la de antes. Son tres problemas concretos, y los tres tienen solución si se detectan a tiempo.
La caries de raíz, la protagonista de esta etapa
Con los años las encías se retiran —por la propia edad, por la historia de periodontitis o por un cepillado agresivo mantenido durante décadas— y dejan al descubierto la superficie radicular. Esa zona no está cubierta por esmalte, sino por cemento y dentina, tejidos mucho más blandos que se desmineralizan a un pH más alto. Traducido: donde el esmalte aguantaría, la raíz ya está cediendo.
Son además traicioneras: avanzan alrededor del cuello del diente, a menudo sin dolor hasta llegar al nervio, y se esconden bajo el borde de la encía o entre dientes.
Lo que funciona contra ellas es sencillo y hay que hacerlo todos los días: limpieza interdental con cepillos interproximales del calibre adecuado, pasta con 1.450 ppm de flúor como mínimo —y a menudo una de alta concentración pautada en consulta—, y controles más frecuentes que en la juventud.
La medicación que seca la boca
Cientos de fármacos de uso común reducen el flujo de saliva: antihipertensivos, diuréticos, antidepresivos, antihistamínicos, ansiolíticos, broncodilatadores, analgésicos opioides. Con varios a la vez, el efecto se suma. Y una boca seca es una boca con menos capacidad de neutralizar ácidos, más placa, más riesgo de hongos y prótesis que rozan e irritan.
Nunca hay que suspender un tratamiento por cuenta propia, pero sí llevar la lista completa de medicamentos a la consulta dental: cambia el plan de prevención por completo. Además, algunos fármacos —antiagregantes, anticoagulantes y sobre todo los antirresortivos para la osteoporosis— condicionan cómo se planifica una extracción o una cirugía.
Prótesis, implantes y lo que ya se lleva puesto
Una prótesis no es un objeto que se coloca y se olvida. El hueso sigue reabsorbiéndose debajo, así que con los años deja de ajustar, se mueve, produce rozaduras y hace masticar peor. Necesita revisión anual aunque no duela, y rebases o sustitución cuando toque. Lo mismo vale para coronas y puentes antiguos: sus márgenes son el lugar favorito de la caries de raíz.
Los implantes tampoco están exentos. Sin higiene alrededor pueden desarrollar periimplantitis, una inflamación que destruye el hueso de soporte y que, a diferencia de la caries, no avisa con dolor hasta fases avanzadas. Los cepillos interproximales y las revisiones periódicas son lo que los mantiene en su sitio.
Cribado de lesiones: la revisión que no se ve
La incidencia del cáncer oral aumenta con la edad, y es una enfermedad con muy buen pronóstico cuando se detecta pronto y bastante malo cuando se detecta tarde. En cada revisión el dentista debe explorar de forma sistemática la lengua por sus bordes, el suelo de la boca, el paladar, la mucosa de las mejillas y los ganglios del cuello.
Entre visitas, consulta sin esperar ante una llaga que no cura en dos o tres semanas, una mancha blanca o roja persistente, un bulto, una zona endurecida o un adormecimiento en labio o lengua.
Rutina realista para esta etapa
- Cepillo eléctrico si hay artrosis, temblor o pérdida de fuerza en las manos: hace el trabajo con menos exigencia motora.
- Mangos engrosados —incluso improvisados con una pelota de goma— para quien no maneja bien el cepillo manual.
- Interproximales a diario, mejor que el hilo cuando los espacios ya son amplios.
- Agua a sorbos durante el día, chicle sin azúcar y saliva artificial si la sequedad es marcada.
- Prótesis fuera por la noche, limpias y en seco o según la indicación recibida, y encías descansadas.
- Revisión al menos anual, semestral si hay raíces expuestas, sequedad o antecedentes periodontales. En el directorio puedes comparar precios y opiniones de clínicas de tu zona y pedir presupuesto sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Es normal perder dientes con la edad?
No. La pérdida de dientes es consecuencia de enfermedades —caries y periodontitis— acumuladas durante años, no un peaje inevitable del calendario. Con control periodontal y prevención de la caries de raíz, es perfectamente posible llegar a edades avanzadas con una dentición funcional. Que sea frecuente no lo convierte en normal.
Llevo prótesis completa, ¿ya no necesito ir al dentista?
Sí que lo necesitas, y por dos motivos. El primero, que la prótesis debe revisarse porque el hueso cambia y un ajuste deficiente causa úlceras y dificulta comer. El segundo, y más importante, que la exploración de la mucosa y el cribado de lesiones no dependen de tener dientes: precisamente las zonas que hay que vigilar son las que la prótesis cubre a diario.
¿Merece la pena hacerse implantes pasados los 70?
La edad por sí sola no contraindica un implante; lo que se valora es el estado general, la medicación, la cantidad y calidad de hueso, y la capacidad de mantener la higiene. Hay pacientes de 75 años que son excelentes candidatos y otros de 55 que no lo son. La decisión se toma caso por caso, con un estudio previo y hablando con claridad de alternativas más sencillas cuando encajen mejor.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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