Retracción de encías: por qué pasa y cómo se trata

Salud Publicado 22 Mar 2024 6 min
En este artículo

Por qué se retraen las encías: cepillado agresivo, periodontitis o bruxismo. Qué se puede frenar, qué no vuelve solo y cómo se trata cada causa.

Hay una verdad incómoda que conviene saber desde el principio: la encía que se ha retraído no vuelve a crecer por sí sola. Ningún cepillo, pasta ni remedio casero la regenera. La estrategia correcta tiene dos tiempos: identificar y frenar la causa para que la recesión no avance y, cuando está indicado, recuperar la cobertura con un injerto de encía, una cirugía menor con resultados muy predecibles en los casos adecuados.

Por qué se retrae la encía

  • Cepillado agresivo. La causa más frecuente en bocas por lo demás sanas: cepillo de cerdas duras, mucha presión y movimiento horizontal «de fregado». La encía se desgasta literalmente, sobre todo en caninos y premolares.
  • Periodontitis. Cuando la enfermedad destruye el hueso de soporte, la encía lo acompaña y se retrae. Aquí la recesión es un síntoma de un problema mayor que hay que tratar primero; el sangrado de encías, del que hablamos en su propia guía, suele ser el aviso previo.
  • Encía fina de nacimiento. Hay biotipos gruesos y resistentes, y biotipos finos que se retraen con estímulos que otra encía toleraría sin inmutarse.
  • Bruxismo y fuerzas excesivas. Apretar y rechinar sobrecarga los cuellos de los dientes y contribuye al desgaste de la zona; una férula de descarga (150 – 400 € orientativos) protege de esa sobrecarga nocturna.
  • Ortodoncia. Mover un diente fuera de su «envoltorio» de hueso puede dejar la raíz cubierta solo por encía fina. Por eso, en encías delgadas, ortodoncista y periodoncista deben planificar juntos, a veces reforzando la encía antes de mover.
  • Piercings orales y mala posición dental, que concentran roce o dejan raíces prominentes con menos hueso alrededor.

Qué consecuencias tiene dejarla avanzar

La raíz expuesta no tiene esmalte: aparece sensibilidad al frío y al dulce, más riesgo de caries radicular —que avanza rápido y es incómoda de tratar—, desgaste del cuello del diente y, según la zona, un impacto estético evidente. Además, el margen retraído es más difícil de mantener limpio, lo que realimenta el problema.

Cómo se trata según la causa

  • Corregir la técnica de cepillado: cepillo suave, presión ligera y movimientos cortos. Es la medida imprescindible en todos los casos; sin ella, cualquier otra cosa fracasa.
  • Tratar la periodontitis si existe, antes de plantear nada estético: no se injerta encía sobre una enfermedad activa.
  • Férula de descarga cuando hay bruxismo confirmado.
  • Composite en el cuello si hay muescas o sensibilidad marcada: alivia el síntoma, aunque no repone encía.
  • Injerto de encía cuando la recesión progresa o da problemas: se toma tejido conjuntivo (habitualmente del paladar, o se usan matrices sustitutivas) y se recoloca cubriendo la raíz y engrosando la encía.

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¿La encía puede volver a crecer con remedios caseros?

No. Ni enjuagues de aceite, ni aloe vera, ni pastas «regeneradoras»: ningún producto de uso doméstico hace crecer tejido de encía, y retrasar la consulta confiando en ellos solo da tiempo a que la recesión avance. Lo que sí está en tu mano es frenar la progresión corrigiendo la causa — que no es poco, porque una recesión estable y sin síntomas puede no necesitar cirugía nunca.

¿Por qué duele tanto el frío con la raíz al descubierto?

Porque lo que queda expuesto no es esmalte sino cemento y dentina, un tejido atravesado por miles de túbulos microscópicos que comunican con el nervio. Cuando el frío, el dulce o el aire mueven el líquido que hay dentro de esos túbulos, el nervio lo interpreta como dolor: es la sensibilidad dentinaria, y explica esa punzada breve e intensa que aparece con el primer sorbo o al respirar por la boca en la calle. Se controla bien con pastas desensibilizantes de uso continuado —tardan dos o tres semanas en hacer efecto, así que no se abandonan a los cuatro días—, con barnices de flúor o agentes selladores aplicados en la clínica y, si hay una muesca marcada en el cuello, sellándola con composite. Lo que no conviene es cepillar esa zona con más fuerza para «limpiarla mejor»: agrava justo lo que produce el dolor.

¿Se puede prevenir la retracción?

En buena parte, sí, y con medidas poco espectaculares. Cepillo de cerdas suaves con presión ligera —los eléctricos con sensor de presión ayudan porque avisan—, técnica de barrido desde la encía hacia el diente en lugar de fregado horizontal, limpieza interdental diaria para que la encía no se inflame, y revisiones periódicas que detecten a tiempo una periodontitis incipiente. A eso se suma tratar el bruxismo si existe, evitar piercings en labio y lengua, y avisar de que tienes la encía fina antes de empezar una ortodoncia, para que se planifique contando con ello. Quien ya tiene una recesión estable no parte con desventaja: con esas medidas, muchas se quedan como están durante décadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué cepillo debo usar si tengo recesiones?

Uno de cerdas suaves, y con presión ligera: la fuerza y el movimiento horizontal son la causa más frecuente de recesión en bocas por lo demás sanas. Los cepillos eléctricos con sensor de presión ayudan precisamente porque avisan cuando aprietas. Cámbialo en cuanto las cerdas se abran, y si eso ocurre antes de tres meses, la señal es clara: estás cepillando con demasiada fuerza.

¿Puedo llevar ortodoncia si ya tengo retracción de encías?

Sí, pero con una valoración periodontal previa y la enfermedad, si la hay, controlada. Mover un diente hacia fuera de su envoltorio óseo puede empeorar una recesión existente, sobre todo en encías finas. Por eso, en estos casos, ortodoncista y periodoncista planifican juntos y a veces se refuerza la encía con un injerto antes de empezar a mover, no después de que el problema haya aparecido.

¿Toda retracción acaba avanzando?

No. Corregida la causa —el cepillado agresivo, la periodontitis, la sobrecarga por bruxismo—, muchas recesiones se estabilizan y permanecen igual durante años sin necesidad de cirugía. La forma de saberlo no es la impresión de cada mañana en el espejo, sino el registro objetivo: medir la recesión o fotografiarla y compararla en cada revisión.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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