Rechinar los dientes en niños: ¿es normal?

Dentista infantil Publicado 6 May 2024 6 min
Diente fracturado por una pieza de construcción que simboliza el rechinar de dientes en niños

Rechinar los dientes es frecuente y casi siempre pasajero en niños: cuándo es normal, cuándo conviene consultar y por qué no se ponen férulas por defecto.

Sí, en la mayoría de los casos es normal: el bruxismo infantil es frecuente y casi siempre transitorio. Muchos niños rechinan o aprietan los dientes mientras duermen, sobre todo en la etapa de dientes de leche y durante el recambio, y el hábito tiende a desaparecer solo a medida que la dentición definitiva se asienta. El ruido impresiona —a veces se oye desde la habitación de al lado—, pero por sí solo no es señal de enfermedad ni obliga a tratar nada.

Por qué rechinan los dientes los niños

El bruxismo del sueño infantil no tiene una causa única. Se relaciona con la propia maduración del sistema que controla la masticación, con las fases del sueño —los episodios suelen concentrarse en los cambios de fase— y con el hecho de que la mordida de un niño está literalmente en obras: dientes que se aflojan, dientes nuevos que buscan su sitio, contactos que cambian cada pocos meses. Rozar y desgastar ligeramente los dientes de leche forma parte del ajuste normal entre ambas arcadas.

También influyen factores emocionales —épocas de nervios, cambios de colegio, llegada de un hermano— y se observa más bruxismo en niños que roncan o respiran por la boca. Ninguno de estos factores convierte el rechinar en un problema por sí mismo, pero ayudan a entender a qué merece la pena prestar atención.

Qué observar en casa

  • Si el rechinar es ocasional o casi todas las noches, y desde cuándo.
  • Si por la mañana el niño se queja de dolor de mandíbula, de cabeza o de dientes.
  • Si notas los dientes de leche visiblemente desgastados, aplanados o con bordes mellados.
  • Cómo duerme: ronquido fuerte, respiración con la boca abierta, pausas al respirar, sueño muy inquieto.
  • Si coincide con una época de estrés o cambios en su rutina.

Con esa información, la revisión periódica con el odontopediatra basta para vigilar el desgaste y decidir si hace falta algo más. En la mayoría de los niños la respuesta será que no: se anota, se observa y se tranquiliza a la familia.

¿Cuándo hay que consultar?

Conviene adelantar la visita si el desgaste es marcado o llega a la dentina —se ve un color más amarillento en el centro del diente—, si hay dolor de mandíbula o de cabeza al despertar, sensibilidad al frío, o si el niño se muerde carrillos o lengua. Mención aparte merece el sueño: cuando el bruxismo se acompaña de ronquido intenso, respiración bucal constante o pausas respiratorias, lo prioritario es descartar un problema respiratorio del sueño con el pediatra, porque en esos casos el rechinar puede ser un síntoma más y no el problema de fondo. Y si el bruxismo persiste con fuerza una vez completado el recambio, en la adolescencia, también toca valorarlo como se haría en un adulto.

¿Hay que ponerle una férula de descarga?

Por defecto, no — y menos en dentición temporal. La boca de un niño está creciendo y cambiando constantemente: una férula rígida hecha hoy deja de ajustar en cuanto erupcionan o se mueven dientes, y puede llegar a interferir con ese proceso. Por eso en niños pequeños no se tratan «los ruidos», se tratan los problemas cuando existen: desgaste patológico, dolor o un trastorno del sueño asociado. La férula se reserva para casos concretos, generalmente adolescentes con dentición definitiva y bruxismo persistente que está dañando los dientes; como referencia, una férula de descarga a medida cuesta de 220 a 398 € en las tarifas que publican las clínicas. Desconfía de la férula recetada en la primera visita a un niño de 5 años sin más exploración: es motivo razonable para pedir una segunda opinión, y para eso ayuda poder comparar opiniones de otras clínicas o pedir presupuesto en el directorio.

Qué puedes hacer en casa (y qué no)

No despiertes al niño cuando le oigas rechinar, y no le riñas ni se lo menciones como algo que «hace mal»: no es voluntario y añadir preocupación no ayuda. Sí ayudan las rutinas que mejoran el sueño: horarios regulares, cena ligera, pantallas fuera del dormitorio y un rato tranquilo antes de acostarse — baño, cuento, luz baja. Si atraviesa una época de nervios, hablarlo durante el día y llegar a la noche con calma suele notarse. Y mantén las revisiones periódicas: el desgaste dental evoluciona despacio y el odontopediatra lo mide de una visita a otra, que es justo el seguimiento que este hábito necesita.

En resumen: rechinar los dientes es parte del desarrollo normal de muchos niños. Vigilancia sí, alarma no — y las férulas, solo cuando hay una razón concreta que las justifique.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad suele desaparecer el bruxismo infantil?

Lo habitual es que se vaya apagando conforme avanza el recambio dental y la dentición definitiva se asienta, es decir, a lo largo de la etapa escolar. No hay una fecha exacta ni un patrón único: hay niños que dejan de hacerlo en unos meses y otros que lo mantienen a rachas durante años. Lo que sí conviene valorar como en un adulto es el bruxismo que persiste con fuerza en la adolescencia, ya con todos los dientes definitivos.

¿Es verdad que rechinar los dientes significa que el niño tiene lombrices?

Es una creencia muy extendida y sin respaldo. La parasitosis intestinal se diagnostica por sus propios síntomas y con las pruebas que indique el pediatra, no por el ruido de los dientes durante el sueño. Atribuir el bruxismo a lombrices lleva a tratar lo que no toca y a dejar sin mirar lo que sí importa: el desgaste dental, el dolor al despertar y, sobre todo, la calidad del sueño y la respiración nocturna.

¿Hay que hacer algo si el niño rechina solo alguna noche suelta?

No hace falta nada más que observar. Un episodio ocasional, sin dolor al despertar, sin desgaste visible y sin problemas de sueño, entra dentro de lo normal y suele coincidir con etapas de cambio o de nervios. Basta con comentarlo en la revisión periódica para que quede anotado y el odontopediatra pueda comparar el desgaste de una visita a otra, que es exactamente el seguimiento que este hábito necesita.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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