Bolitas blancas en las encías del bebé: las perlas de Epstein
Las bolitas blancas en las encías o el paladar del bebé suelen ser perlas de Epstein: qué son, cómo distinguirlas del muguet y cuándo consultar al pediatra.
Las bolitas blancas o amarillentas que aparecen en las encías y en el paladar de un recién nacido suelen ser quistes benignos —las llamadas perlas de Epstein y los nódulos de Bohn—, no son dientes saliendo ni una infección, no duelen y desaparecen solas en unas semanas sin ningún tratamiento. Son muy frecuentes en los primeros días de vida y la mayoría de las veces las descubre la familia por casualidad, al limpiar la boca del bebé o mientras mama. La duda razonable que trae a los padres hasta aquí es otra: cómo saber que es eso y no un muguet, una infección o algo que haya que mirar. Esa distinción se puede hacer en casa con bastante seguridad, y hay unas pocas señales que sí piden una consulta.
Qué son y por qué salen
Durante el desarrollo de la boca del bebé, en las encías y el paladar queda atrapado un poco de tejido que forma pequeños quistes rellenos de queratina, la misma proteína de la piel y las uñas. No son dientes, no tienen esmalte y no están conectados con los dientes que vendrán después. Según dónde aparecen reciben nombres distintos, aunque la naturaleza y el pronóstico son los mismos:
- Perlas de Epstein: en el paladar, normalmente en la línea media, por donde se unieron las dos mitades del paladar durante el desarrollo.
- Nódulos de Bohn: en las encías, hacia el lado de la mejilla o del paladar, sueltos por la cresta.
- Quistes de la lámina dental: sobre la cresta de la encía, justo donde más fácil es confundirlos con un diente que asoma.
Tienen un aspecto característico: son redondeadas, firmes, de un milímetro a dos o tres, de color blanco nacarado o amarillento, y están fijas, como incrustadas en la mucosa. Pueden salir una sola o varias juntas. No sangran, no supuran y no cambian de color. Son tan comunes en recién nacidos que se consideran una variante de la normalidad, y por eso el pediatra muchas veces las ve en la primera revisión y no les da importancia, a veces sin mencionarlo.
Se resuelven por sí solas. Lo habitual es que el roce de la succión y el propio recambio de la mucosa las vaya desgastando hasta que se abren y desaparecen, en un plazo que suele ir de unas semanas a un par de meses. No dejan marca ni afectan a la salida de los dientes de leche.
Cómo distinguirlas del muguet y de un diente que va a salir
Tres cosas se confunden con frecuencia, y mirar bien resuelve casi siempre la duda.
| Qué es | Aspecto | Cómo se comporta |
|---|---|---|
| Perlas de Epstein o nódulos de Bohn | Bolitas firmes, blancas o amarillentas, fijas en encía o paladar | No se desprenden al frotar. El bebé está bien y come normal |
| Muguet (candidiasis) | Placas blancas, como restos de leche cuajada, en lengua, carrillos y paladar | Se pueden desprender y dejan la mucosa roja. Puede haber molestias al mamar |
| Diente natal o neonatal | Pieza dura, blanquecina, que asoma por la encía y a veces se mueve | Es un diente de verdad. Se valora porque puede molestar al mamar o moverse |
La prueba más útil es la de la gasa: pasa una gasa limpia y húmeda con suavidad por encima. Los restos de leche se van. Las placas de muguet se despegan en parte y dejan la zona enrojecida. Las perlas de Epstein no se mueven ni se desprenden, porque están dentro de la mucosa. La segunda pista es el estado del bebé: con estos quistes, el bebé mama bien, no está irritable y no hay fiebre. Si notas rechazo del pecho o del biberón, dolor o malestar, lo que tienes delante probablemente sea otra cosa. Para esa otra cosa, la guía sobre el muguet en bebés explica cómo se reconoce y qué hace el pediatra.
Un caso aparte es el diente natal: hay bebés que nacen con un diente o les sale en las primeras semanas. Se nota porque es duro al tacto, no una bolita blanda fija, y sí conviene que lo vean, porque si está muy móvil o produce heridas al mamar hay que valorarlo.
Qué hacer en casa y qué no
La respuesta breve es que no hay que hacer nada. No se tratan, no se curan con nada y no requieren ninguna crema ni enjuague. Lo que sí tiene sentido es lo de siempre:
- Higiene suave y rutinaria. Limpiar las encías del bebé con una gasa húmeda o un dedal de silicona después de las tomas, como explica la guía sobre cómo limpiar la boca del bebé. No hace falta insistir sobre las bolitas.
- Mirar de vez en cuando. Comprobar que van reduciéndose y que el bebé sigue comiendo bien es suficiente seguimiento.
- Comentarlo en la revisión. Aunque estés tranquila, decírselo al pediatra permite confirmarlo con una mirada y te ahorra la duda.
Y lo que conviene no hacer, porque aparece en consejos que circulan y puede causar daño real: no intentes pincharlas, rasparlas ni reventarlas, ni con una uña, ni con una aguja, ni con una gasa frotando con fuerza. La mucosa del bebé es delicada y lo único que se consigue es una herida que sí puede infectarse. Tampoco apliques miel, bicarbonato, infusiones, violeta de genciana ni antifúngicos sin indicación: la miel, además, está contraindicada en menores de un año por el riesgo de botulismo.
Cuándo consultar
Merece una consulta con el pediatra, sin urgencia pero sin dejarlo pasar, si aparece cualquiera de estas situaciones: el bebé rechaza las tomas o come claramente peor; hay fiebre; la zona está roja, caliente o inflamada alrededor; la lesión crece, sangra o supera claramente los pocos milímetros; hay placas blancas extensas en lengua y carrillos que se desprenden al frotar; las bolitas siguen igual pasados dos o tres meses; o lo que ves es duro como un diente y se mueve. También si simplemente no estás segura de lo que estás viendo: una mirada profesional de treinta segundos resuelve una duda que de otro modo te acompaña semanas.
Fuera de esos supuestos, lo que toca es no hacer nada y dejar que el tiempo lo resuelva, que es exactamente lo que va a pasar.
Preguntas frecuentes
¿Son dientes que están saliendo?
No. No son dientes ni tienen relación con ellos: son quistes de queratina en la mucosa. Es una confusión muy habitual cuando aparecen sobre la cresta de la encía, justo donde se espera ver el primer diente. Los primeros dientes de leche suelen asomar bastante después, y cuando lo hacen se notan duros al pasar el dedo.
¿Le duelen o le molestan al mamar?
No duelen y no interfieren con la lactancia. Si el bebé mama con dificultad, se suelta, llora o notas que algo le molesta, conviene mirar otras causas —muguet, frenillo, postura— y comentarlo, porque no serán las perlas.
¿Se contagian?
No. No son una infección y no se transmiten por el chupete, el biberón ni el pecho. Eso sí ocurre con el muguet, que es una candidiasis y puede pasar de la boca del bebé al pecho y al revés.
¿Hay que hacer algo para que desaparezcan antes?
No hay nada que las acelere, y no es necesario. Desaparecen solas sin dejar rastro. Cualquier intento de quitarlas manualmente empeora la situación en lugar de adelantarla.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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