Radiografías dentales en niños: cuándo hacen falta y si son seguras

Infantil Publicado 26 Sep 2026 7 min
En este artículo

No hay una edad mínima: se piden cuando la exploración no basta. Qué tipo se usa en cada caso, cada cuánto se repiten y cómo se protege a un niño.

No existe una edad a partir de la cual se empiecen a hacer radiografías dentales a un niño: se piden cuando mirar la boca no es suficiente para saber qué está pasando, y eso puede ocurrir a los cuatro años o no ocurrir hasta los diez. La decisión no depende del calendario, sino de lo que el dentista necesite ver y de si ese dato va a cambiar el tratamiento. Es la duda que más aparece cuando en la revisión proponen una radiografía por primera vez, y conviene saber en qué se basa la indicación y qué protección se usa.

No hay una edad: hay una indicación

El principio que ordena todo esto es sencillo: una radiografía se hace si aporta información que no se puede obtener de otra forma y que sirve para decidir. Si no va a cambiar nada de lo que se va a hacer, no se pide. Estas son las situaciones en las que suele estar justificada en un niño:

  • Sospecha de caries entre los dientes. Cuando las muelas de leche están en contacto, la cara de dentro no se ve ni con espejo ni con luz. Es el motivo más frecuente, y también el más útil: ahí se detectan caries que a simple vista no existen.
  • Riesgo alto de caries. Si ya ha habido caries, si hay manchas activas o si la higiene y la dieta están descontroladas, se vigila más de cerca.
  • Un golpe en los dientes. Tras un traumatismo hay que ver la raíz, el hueso y si el diente definitivo que viene detrás está afectado.
  • Dientes que no salen cuando tocaba. Una pieza definitiva que se retrasa, un diente de leche que no se cae o la sospecha de que falta un diente o hay uno de más se resuelven con una imagen.
  • Dolor o hinchazón sin causa visible. Para saber si hay una infección que ha llegado a la raíz.
  • Estudio de ortodoncia. Alrededor de los seis o siete años, cuando empieza el recambio, es cuando muchas veces se hace la primera panorámica, porque es el momento en que se valora cómo viene la dentición definitiva.

Fuera de esos supuestos, una revisión de rutina en un niño sin problemas y con bajo riesgo puede resolverse perfectamente sin ninguna radiografía. Si te proponen una y no te queda claro para qué, pregúntalo: qué se busca y qué cambiaría según el resultado. Es una pregunta razonable y tiene respuesta.

Qué tipo se pide en cada caso

No todas las radiografías sirven para lo mismo, y la que se elige depende de la pregunta que haya que responder.

TipoPara qué sirveCómo es para el niño
Aletas de mordidaVer caries entre las muelas y el nivel del huesoMuerde una pequeña pieza unos segundos, una por lado
PeriapicalVer un diente completo con su raíz: golpes, infecciones, piezas que no salenUna placa pequeña dentro de la boca, muy rápida
PanorámicaVisión general de las dos arcadas, gérmenes de los definitivos, ausencias y dientes de másDe pie o sentado, quieto unos segundos mientras el aparato gira

La panorámica da una visión de conjunto muy buena para el recambio y la ortodoncia, pero es mala para ver caries pequeñas entre los dientes: para eso se necesitan las aletas de mordida. Por eso a veces se pide una cosa y a los meses otra, y no es que se repita una prueba, es que se busca algo distinto. Lo que se ve en cada una lo detallamos en seguridad de las radiografías dentales.

La dosis y cómo se protege a un niño

Las radiografías dentales usan dosis muy bajas, y con equipos digitales la exposición es aún menor que con las placas de antes. Aun así, en niños se es más cuidadoso por dos razones: los tejidos en crecimiento son más sensibles a la radiación y tienen más años de vida por delante, así que el criterio es reducir al mínimo razonable cada exploración.

En la práctica eso se traduce en medidas concretas que puedes observar en la consulta: se ajustan los parámetros al tamaño del niño en lugar de usar los de un adulto, se limita el haz a la zona que interesa, se usan sensores digitales, se coloca protección plomada cuando está indicada y se evita repetir la placa cuidando la técnica a la primera. Y la medida que más reduce la dosis de todas es la más obvia: no hacer la radiografía que no hace falta.

Sobre la frecuencia, no hay un intervalo fijo para todos los niños. Se revisa según el riesgo de caries de cada uno: quien ya ha tenido varias se controla con más frecuencia que quien no ha tenido ninguna, y ese criterio se reevalúa en cada revisión. Si cambiáis de clínica, pide copia de las radiografías anteriores: evita repetirlas y permite comparar.

Si tu hijo no colabora

Es bastante común, sobre todo antes de los cinco o seis años y con las placas que van dentro de la boca, porque dan arcadas o resultan incómodas. Hay margen de maniobra y no pasa nada por no conseguirlo el primer día.

  • Explicárselo antes con palabras sencillas —«una foto de tus dientes por dentro», «hay que estar quieto como una estatua»— funciona mejor que avisar en el momento. Evita palabras como rayos o peligro.
  • Enseñarle el aparato y ensayar sin disparar es una estrategia habitual en odontopediatría y resuelve muchos casos.
  • Cambiar de técnica. Si la placa intraoral es imposible, a veces una panorámica se tolera mejor, porque no hay nada dentro de la boca.
  • Aplazar. Si no es urgente, se puede posponer semanas y volver a intentarlo. Forzar tiene un coste: instala miedo para las siguientes visitas.
  • Casos especiales. En niños con dificultades para colaborar por su situación o su desarrollo, se planifica la visita de otra manera y, si es imprescindible, se valora hacerlo bajo sedación junto con el resto del tratamiento.

Cómo preparar la visita en general lo vemos en la primera visita del niño al dentista.

Preguntas frecuentes

¿Es peligrosa una radiografía dental para un niño?

Cuando está indicada y se hace con las medidas habituales de protección, la dosis es muy baja y el beneficio de ver lo que no se ve compensa. El problema no es la radiografía necesaria, sino la innecesaria: de ahí que se justifique cada una.

¿Puedo quedarme con él en la sala?

Normalmente sí, y suele ayudar a que colabore. Si te quedas, te darán protección plomada y te indicarán dónde colocarte. No sujetes la placa ni al niño por tu cuenta sin que te lo pidan.

¿Cada cuánto hay que repetirlas?

No hay un plazo igual para todos. Se decide por el riesgo de caries y por lo que haya que controlar, y se reevalúa en cada revisión. Un niño sin caries y con buena higiene necesita muchas menos que uno que ya ha tenido varias.

¿Se le pueden hacer si está embarazada la madre que le acompaña?

Si estás embarazada, dilo: lo habitual es que en ese caso te esperes fuera de la sala y acompañe otra persona. La prueba en sí es la misma para el niño.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

Compara clínicas de radiología y diagnóstico 3d

Precios, opiniones verificadas y presupuesto sin dar tus datos. Empieza por la guía de radiología y diagnóstico 3d.

Pide presupuesto gratis →

Quizás te interesa...