Encía hinchada sobre la muela del juicio: la pericoronaritis
La pericoronaritis es la infección de la encía que cubre la muela del juicio. Cómo se reconoce, cómo se trata el brote agudo y por qué se extrae después.
La pericoronaritis es la infección del pliegue de encía que cubre parcialmente una muela del juicio a medio salir. Ese capuchón deja un hueco imposible de limpiar donde se acumulan placa y restos; cuando las bacterias ganan la partida, la encía se inflama, duele y a veces supura. Es el motivo más frecuente por el que una muela del juicio acaba en el sillón, y su tratamiento tiene dos tiempos: primero apagar el episodio, después resolver la causa.
Cómo se reconoce
El cuadro es bastante reconocible: dolor al fondo de la boca que aumenta en horas o pocos días, encía roja y engrosada detrás del último molar, molestia al tragar y dificultad progresiva para abrir la boca. Al presionar el capuchón con la lengua o con el cepillo puede salir un líquido de sabor amargo, y es habitual notar un ganglio doloroso bajo la mandíbula. Muchas veces la muela de arriba muerde justo sobre esa encía inflamada y perpetúa la irritación, lo que explica por qué empeora al masticar.
Se distinguen dos formas. La aguda es la del episodio descrito, con dolor franco y a veces malestar general o fiebre. La crónica es más sorda: molestia intermitente en esa zona, mal sabor recurrente y encía sensible, sin cuadro llamativo, que reaparece cada pocos meses. Ambas comparten origen y ambas se repiten mientras el capuchón siga ahí.
Qué favorece que aparezca
- Erupción parcial: la muela ha roto la encía pero no ha terminado de salir. Es la situación de riesgo por excelencia.
- Muela superior que traumatiza el capuchón al morder, manteniendo la encía siempre inflamada.
- Higiene difícil en la zona: el cepillo normal no llega bien al fondo y ese punto queda sistemáticamente sin limpiar.
- Bajadas de defensas: temporadas de estrés, descanso escaso o una infección respiratoria coinciden a menudo con el brote.
- Tabaco, que empeora la respuesta de la encía y enlentece su recuperación.
Cómo se trata el episodio agudo
El objetivo inmediato es desinflamar, no operar. En la clínica se limpia e irriga el espacio bajo el capuchón para arrastrar los restos y la placa acumulada, se pauta analgesia y se indican enjuagues antisépticos y de agua templada con sal en casa. El antibiótico no se usa de rutina: se reserva para cuadros con afectación general —fiebre, malestar, inflamación que se extiende, trismo marcado o ganglios importantes—, y lo decide el profesional tras explorar. Automedicarse con un antibiótico que quedó en casa retrasa el diagnóstico y no resuelve el hueco que provoca el problema.
Cuando la muela superior es la que golpea el capuchón, tallar o extraer esa muela antagonista alivia mucho y de forma rápida. En algunos casos concretos se recorta quirúrgicamente el capuchón (operculectomía), aunque la encía tiende a rehacerse si la muela sigue sin salir del todo, así que suele ser una solución de transición más que definitiva.
La extracción, después y no durante
La regla clásica sigue vigente: la muela se saca cuando el episodio agudo ha remitido, normalmente una o dos semanas después. Operar en pleno brote es más incómodo para el paciente, la apertura de la boca está limitada, la anestesia funciona peor en un tejido inflamado y el riesgo de complicaciones postoperatorias aumenta. Por eso el primer día no se extrae salvo situaciones excepcionales que valore el cirujano.
La decisión final depende de la posición de la muela, comprobada con radiografía. Si está bien colocada y se prevé que termine de salir, puede bastar con controlar la fase de erupción y mantener la zona muy limpia. Si está inclinada, retenida o sin espacio, la pericoronaritis volverá, y ahí la extracción es lo que corta el ciclo: de forma orientativa, la extracción de una muela del juicio se mueve entre 150 y 350 € según su dificultad. Antes de decidir, en el directorio puedes comparar opiniones de pacientes y pedir presupuesto a varias clínicas de tu zona.
Preguntas frecuentes
¿La pericoronaritis se cura sola?
El episodio puede calmarse solo en unos días, pero la causa —el capuchón de encía sobre una muela a medio salir— sigue intacta, así que la recaída es la norma. Cada brote deja además la zona algo más deteriorada y puede dañar por caries la cara posterior del segundo molar, que es un diente que sí interesa conservar. Que remita no equivale a que esté resuelto.
¿Cuánto tarda en bajar la inflamación con tratamiento?
Con el capuchón limpiado en clínica y las medidas en casa, la mejoría suele notarse en 24 o 48 horas y el cuadro se apaga en tres a cinco días; la apertura de la boca es lo último en normalizarse. Si a las 48 horas el dolor sube en vez de bajar, la hinchazón se extiende hacia la mejilla o el cuello, o aparece fiebre, hay que volver antes de lo previsto: la infección estaría avanzando más allá de la encía.
¿Se puede quitar solo el capuchón y conservar la muela?
Se puede, y es razonable cuando la muela está bien posicionada, tiene espacio y solo le falta terminar de erupcionar. En muelas inclinadas o retenidas el resultado suele decepcionar, porque el tejido se regenera y el hueco vuelve a formarse en unos meses. Es una decisión que se toma con la radiografía delante, no por preferencia.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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