¿Hay que quitar siempre las muelas del juicio?

Salud Publicado 31 Mar 2025 5 min
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¿Hay que quitar siempre las muelas del juicio? No: criterios de extracción, cuándo basta vigilarlas y por qué no son las culpables del apiñamiento.

No, no hay que quitar todas las muelas del juicio. Una que ha salido en buena posición, muerde con su pareja de la arcada opuesta y se puede limpiar con el cepillo es una muela más y no necesita extraerse. La extracción se indica cuando la muela da problemas o cuando su posición hace previsible que los dé — y esa es una valoración individual, con radiografía delante, no una regla que se aplique a todo el mundo por cumplir años.

Por qué dan tanta guerra

Los terceros molares erupcionan entre los 17 y los 25 años, cuando el resto de la boca lleva tiempo colocado y el espacio al final de la arcada suele ser escaso. De ahí salen las posiciones raras: muelas que asoman a medias, inclinadas contra la vecina o retenidas dentro del hueso. Y de esas posiciones, no de la muela en sí, vienen las complicaciones. Mucha gente, además, no llega a desarrollar alguna de las cuatro, y eso tampoco es un problema.

Cuándo la extracción está indicada

  • Pericoronaritis de repetición: infecciones de la encía que cubre parcialmente la muela, con dolor, hinchazón y dificultad para abrir la boca.
  • Caries en la propia muela o, peor, en la cara posterior del segundo molar, donde el cepillo no llega por culpa de la posición del cordal.
  • Daño al diente vecino: reabsorción de su raíz o pérdida de hueso entre ambos.
  • Quistes o lesiones asociados a una muela incluida, detectados en la radiografía.
  • Muelas sin antagonista que se van saliendo poco a poco y acaban mordiendo la encía o la mejilla del otro lado.
  • Dolor o infecciones recurrentes ya sin otra explicación.
  • Indicación de un tratamiento concreto: algunos planes de ortodoncia o de cirugía ortognática requieren su extracción, y el profesional debe poder explicar por qué en tu caso.

Como referencia, la extracción quirúrgica cuesta orientativamente entre 150 y 350 €, y sus riesgos forman parte de la conversación: inflamación de unos días, alveolitis y, en las muelas inferiores con raíces próximas al nervio dentario, la posibilidad poco frecuente de alteraciones temporales de la sensibilidad del labio.

Cuándo basta con vigilarlas

Si la muela está completamente erupcionada, sana, ocluye con su antagonista y se limpia bien, no hay motivo para tocarla. Y en el caso más debatido —la muela incluida, asintomática y sin ninguna patología asociada— la evidencia disponible no permite afirmar que extraerlas de forma sistemática sea mejor que vigilarlas: las revisiones sistemáticas concluyen que faltan datos para recomendar la extracción rutinaria de terceros molares incluidos asintomáticos. La alternativa razonable es el seguimiento activo: revisión clínica y control radiográfico periódico, con extracción si algo cambia.

Eso sí, «vigilar» significa vigilar de verdad, no olvidarse. Los avisos que deben llevarte a consulta sin esperar son dolor o hinchazón en la zona de atrás, sabor u olor desagradable persistente, encía inflamada alrededor de una muela a medio salir, dificultad para abrir la boca o molestias al morder en el diente vecino.

El mito: «empujan y me tuercen los dientes»

Es la creencia más extendida sobre los cordales y no se sostiene. El apiñamiento tardío de los incisivos inferiores —esa fila de abajo que se desordena entre los veinte y los treinta y tantos— aparece igualmente en personas que nunca desarrollaron muelas del juicio y en quienes se las extrajeron años antes. Sus causas son otras: el crecimiento tardío de la mandíbula, el equilibrio de fuerzas entre lengua y labios, el desgaste de los puntos de contacto y, cuando hubo ortodoncia, la tendencia natural a la recidiva si no se usa retención.

Consecuencia práctica: extraer las muelas del juicio para prevenir el apiñamiento no está respaldado, y lo que sí evita que los dientes se muevan tras la ortodoncia son los retenedores, que tienen su propia guía. Si te proponen quitarlas con ese argumento, es razonable pedir una explicación mejor o una segunda opinión: en el directorio puedes comparar opiniones de clínicas de tu zona y pedir presupuesto a varias antes de decidir.

Preguntas frecuentes

Si no me duele, ¿puedo dejarme la muela del juicio?

En general sí, con controles. Una muela asintomática y sin patología puede mantenerse bajo seguimiento clínico y radiográfico, sobre todo si está bien erupcionada y limpia. Lo que no conviene es desaparecer del dentista durante diez años y volver cuando duele: muchas complicaciones —caries en la muela vecina, pérdida de hueso, quistes— empiezan en silencio y se ven antes en una revisión que en el espejo.

¿A qué edad conviene quitarlas si hay que hacerlo?

Cuando existe indicación, hacerlo joven suele ser más sencillo: las raíces aún no están completamente formadas, el hueso es menos denso y la recuperación es más rápida. Con los años, la cirugía se complica y la recuperación se alarga. Este argumento justifica adelantar una extracción ya indicada, pero no convierte la juventud, por sí sola, en un motivo para extraer muelas sanas.

¿Hay que quitar las cuatro de una vez?

No necesariamente. Se pueden extraer todas en una sesión, por lados o de una en una, y la decisión depende de la complejidad de cada muela, del estado de salud del paciente y de su disponibilidad para la recuperación. Quitar solo la que da problemas es una opción perfectamente válida: no existe la obligación de sacar las otras tres «ya que estamos» si están bien.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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