Implantes cigomáticos: la opción cuando no hay hueso en el maxilar

Implantes Publicado 23 Sep 2024 5 min
En este artículo

Qué son los implantes cigomáticos, cuándo se recurre a ellos en maxilares sin hueso, precio orientativo por arcada y por qué exigen equipo experto.

Los implantes cigomáticos son implantes largos, de entre 30 y 55 milímetros, que se anclan en el hueso del pómulo en lugar de en el maxilar. Se reservan para maxilares superiores con una atrofia ósea tan avanzada que ningún implante convencional encontraría dónde sujetarse, y su gran ventaja es que evitan años de injertos: permiten rehabilitar la arcada completa sin reconstruir previamente el hueso perdido. Como orientación de mercado, una arcada completa sobre implantes cigomáticos se mueve en España entre 15.000 y 25.000 €, muy por encima de una rehabilitación fija sobre implantes convencionales.

Por qué el pómulo

El hueso cigomático —el pómulo— es denso, compacto y prácticamente no se reabsorbe, porque no depende de la presencia de los dientes para mantenerse. Cuando el maxilar superior lleva años sin muelas, o cuando el seno maxilar ha crecido hacia abajo ocupando el espacio, la cresta puede quedar reducida a una lámina fina donde no hay anclaje posible. El implante cigomático atraviesa esa zona y busca su fijación arriba, en un hueso que sigue intacto.

Se usan en dos configuraciones habituales: dos cigomáticos en la parte posterior combinados con dos implantes convencionales en la zona anterior, cuando delante todavía queda algo de hueso; o cuatro cigomáticos, dos por lado, cuando no queda nada aprovechable. Sobre ellos se atornilla una prótesis fija de arcada completa.

Para quién sí y para quién no

Es una solución de último escalón, no una alternativa a considerar cuando existen opciones más sencillas. Tiene sentido plantearla en estos casos:

  • Maxilar superior con atrofia severa confirmada por TAC, donde no caben implantes convencionales ni siquiera cortos o inclinados.
  • Pacientes que ya han fracasado con injertos o que no quieren someterse a una reconstrucción ósea que puede alargar el tratamiento un año.
  • Secuelas de tumores, traumatismos o resecciones del maxilar, que es de hecho el origen histórico de la técnica.
  • Personas con contraindicaciones para grandes injertos o que no pueden asumir múltiples cirugías separadas en el tiempo.

No se plantean en la mandíbula —ahí no hay pómulo al que ir— ni cuando existe suficiente hueso maxilar para una solución convencional. Tampoco son adecuados si hay sinusitis crónica no tratada, infecciones activas o una higiene deficiente que no se pueda corregir antes.

Cómo es el tratamiento

La planificación empieza siempre con un TAC y, cada vez más, con cirugía guiada por ordenador que simula la trayectoria de cada implante. La intervención se hace en quirófano, con frecuencia bajo sedación consciente o anestesia general, y dura varias horas. Una particularidad importante: en la mayoría de los protocolos se coloca una prótesis provisional fija en las primeras 24 o 48 horas, de modo que el paciente no pasa por la fase de llevar una removible.

El postoperatorio es más aparatoso que el de un implante normal: es habitual la inflamación de la mejilla y el párpado durante varios días, con hematoma, y se pauta antibiótico. La prótesis definitiva se coloca meses después, cuando todo ha cicatrizado y se ha comprobado la estabilidad.

¿Por qué es tan importante la experiencia del equipo?

Porque la trayectoria del implante pasa cerca del suelo de la órbita y atraviesa o bordea el seno maxilar, y un error de angulación tiene consecuencias serias: sinusitis crónica, comunicación oroantral o afectación de estructuras vecinas. Es una de las técnicas donde más pesa el número de casos que lleva hecho el cirujano. Antes de decidir, es razonable preguntar cuántos cigomáticos coloca al año, quién forma el equipo y en qué centro se opera. En el directorio puedes comparar opiniones de pacientes y pedir presupuesto a varias clínicas para contrastar tanto el enfoque como el precio.

¿Qué debe incluir el presupuesto?

El rango de 15.000 a 25.000 € por arcada debe cubrir el estudio con TAC y la planificación, los implantes, el acto quirúrgico con su equipo de anestesia, la prótesis provisional fija y la prótesis definitiva. Conviene pedir por escrito qué pasa si hace falta una segunda intervención, cuántas revisiones incluye el primer año y qué garantía se ofrece sobre los implantes y sobre la prótesis, que son cosas distintas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto duran los implantes cigomáticos?

Las series publicadas muestran tasas de supervivencia a largo plazo comparables a las de los implantes convencionales, siempre que se mantenga una higiene estricta y se acuda a las revisiones. Como en cualquier implante, el punto débil no es el tornillo sino los tejidos que lo rodean.

¿Se notan o se ven diferentes?

No. La prótesis que va encima es igual que la de cualquier rehabilitación fija sobre implantes; el recorrido del implante queda por completo dentro del hueso y la mucosa. Lo que sí cambia es el punto de emergencia en boca, que el prostodoncista compensa al diseñar la prótesis.

¿Hay alternativa si el precio es inasumible?

Sí: una sobredentadura removible sobre pocos implantes convencionales, o la reconstrucción ósea previa con injertos y elevación de seno para llegar después a una solución fija estándar. Ambas son más lentas o menos cómodas, pero siguen siendo tratamientos válidos y bastante más asequibles.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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