Ejercicios para la mandíbula

Tratamientos Publicado 10 Sep 2026 4 min
En este artículo

Ejercicios para relajar la mandíbula y ganar apertura: cuáles se hacen, cuántas veces al día y la señal que indica que hay que parar.

La regla que ordena todos estos ejercicios: si duele, has ido demasiado lejos. Aquí no se gana forzando. Son movimientos suaves, cortos y repetidos varias veces al día, y lo que mejora la mandíbula no es la intensidad de cada sesión sino la constancia. Están pensados para el dolor muscular, que es el caso más común; si tu problema es de la articulación en sí, tu dentista te dirá cuáles evitar.

Antes de empezar

Calor húmedo diez minutos en la zona de delante de la oreja y a lo largo de la mandíbula. Relaja el músculo y hace que todo lo demás rinda. Y una postura de partida que conviene interiorizar porque vale para todo el día: labios juntos, dientes separados, lengua apoyada en el paladar. Los dientes solo deberían tocarse al tragar y al masticar; el resto del tiempo, no.

Los ejercicios

  • Apertura controlada. Con la lengua en el paladar, abre despacio hasta donde llegues sin que la lengua se despegue. Mantén tres segundos y cierra. Seis veces.
  • Apertura contra resistencia. Pon el pulgar bajo la barbilla y abre empujando suavemente contra él, sin ganar apenas movimiento. Aguanta cinco segundos. Seis veces.
  • Cierre contra resistencia. Sujeta la barbilla entre pulgar e índice y cierra la boca contra esa resistencia leve. Cinco segundos, seis veces.
  • Deslizamiento lateral. Con los dientes ligeramente separados, mueve la mandíbula a un lado y al otro despacio, sin llegar al tope. Seis a cada lado.
  • Estiramiento del cuello. Inclina la cabeza hacia un hombro y mantén treinta segundos. El cuello y la mandíbula trabajan juntos y casi siempre están tensos a la vez.

La pauta habitual son tres tandas al día, y las mejoras suelen notarse a partir de las dos o tres semanas. Menos de eso no da tiempo a valorar si sirven.

Lo que acompaña y multiplica

Comida blanda mientras dure el brote, y sobre todo nada de morder cosas duras ni masticar chicle. Evita apoyar la mandíbula en la mano al trabajar. Corta los alimentos en trozos pequeños en vez de abrir mucho, y bosteza con el puño bajo la barbilla para no forzar el tope. Estos hábitos hacen más que los ejercicios si los ejercicios se hacen sin ellos.

Cuándo parar y consultar

Deja los ejercicios y pide cita si el dolor aumenta con ellos, si la mandíbula se bloquea, si empiezan a aparecer chasquidos que antes no tenías, si notas la mordida distinta o si el dolor se acompaña de mareo o de pitidos en el oído. Un dolor que no mejora en dos o tres semanas también merece valoración: puede que el origen no sea muscular.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tardan en hacer efecto?

Dos o tres semanas de constancia es el plazo razonable para valorar. Hacerlos un par de días y abandonarlos no permite concluir nada. Lo que no debe pasar es que empeoren el dolor: eso significa que hay que revisar el diagnóstico, no insistir.

¿Sustituyen a la férula?

No son lo mismo ni compiten. La férula actúa sobre todo por la noche protegiendo del apretamiento; los ejercicios trabajan el músculo y la movilidad durante el día. Muchas veces se indican juntos y se complementan bien.

¿Puedo hacerlos si me chasquea al abrir?

Un chasquido sin dolor ni bloqueo es muy frecuente y no impide hacerlos suaves. Lo que hay que evitar es forzar la apertura hasta provocarlo. Si el chasquido es nuevo, duele o va acompañado de enganches, primero conviene el diagnóstico.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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