Ejercicios para la mandíbula
Ejercicios para relajar la mandíbula y ganar apertura: cuáles se hacen, cuántas veces al día y la señal que indica que hay que parar.
La regla que ordena todos estos ejercicios: si duele, has ido demasiado lejos. Aquí no se gana forzando. Son movimientos suaves, cortos y repetidos varias veces al día, y lo que mejora la mandíbula no es la intensidad de cada sesión sino la constancia. Están pensados para el dolor muscular, que es el caso más común; si tu problema es de la articulación en sí, tu dentista te dirá cuáles evitar.
Antes de empezar
Calor húmedo diez minutos en la zona de delante de la oreja y a lo largo de la mandíbula. Relaja el músculo y hace que todo lo demás rinda. Y una postura de partida que conviene interiorizar porque vale para todo el día: labios juntos, dientes separados, lengua apoyada en el paladar. Los dientes solo deberían tocarse al tragar y al masticar; el resto del tiempo, no.
Los ejercicios
- Apertura controlada. Con la lengua en el paladar, abre despacio hasta donde llegues sin que la lengua se despegue. Mantén tres segundos y cierra. Seis veces.
- Apertura contra resistencia. Pon el pulgar bajo la barbilla y abre empujando suavemente contra él, sin ganar apenas movimiento. Aguanta cinco segundos. Seis veces.
- Cierre contra resistencia. Sujeta la barbilla entre pulgar e índice y cierra la boca contra esa resistencia leve. Cinco segundos, seis veces.
- Deslizamiento lateral. Con los dientes ligeramente separados, mueve la mandíbula a un lado y al otro despacio, sin llegar al tope. Seis a cada lado.
- Estiramiento del cuello. Inclina la cabeza hacia un hombro y mantén treinta segundos. El cuello y la mandíbula trabajan juntos y casi siempre están tensos a la vez.
La pauta habitual son tres tandas al día, y las mejoras suelen notarse a partir de las dos o tres semanas. Menos de eso no da tiempo a valorar si sirven.
Lo que acompaña y multiplica
Comida blanda mientras dure el brote, y sobre todo nada de morder cosas duras ni masticar chicle. Evita apoyar la mandíbula en la mano al trabajar. Corta los alimentos en trozos pequeños en vez de abrir mucho, y bosteza con el puño bajo la barbilla para no forzar el tope. Estos hábitos hacen más que los ejercicios si los ejercicios se hacen sin ellos.
Cuándo parar y consultar
Deja los ejercicios y pide cita si el dolor aumenta con ellos, si la mandíbula se bloquea, si empiezan a aparecer chasquidos que antes no tenías, si notas la mordida distinta o si el dolor se acompaña de mareo o de pitidos en el oído. Un dolor que no mejora en dos o tres semanas también merece valoración: puede que el origen no sea muscular.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tardan en hacer efecto?
Dos o tres semanas de constancia es el plazo razonable para valorar. Hacerlos un par de días y abandonarlos no permite concluir nada. Lo que no debe pasar es que empeoren el dolor: eso significa que hay que revisar el diagnóstico, no insistir.
¿Sustituyen a la férula?
No son lo mismo ni compiten. La férula actúa sobre todo por la noche protegiendo del apretamiento; los ejercicios trabajan el músculo y la movilidad durante el día. Muchas veces se indican juntos y se complementan bien.
¿Puedo hacerlos si me chasquea al abrir?
Un chasquido sin dolor ni bloqueo es muy frecuente y no impide hacerlos suaves. Lo que hay que evitar es forzar la apertura hasta provocarlo. Si el chasquido es nuevo, duele o va acompañado de enganches, primero conviene el diagnóstico.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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