Los dientes definitivos de mi hijo salen amarillos
Los dientes definitivos de tu hijo salen más amarillos que los de leche y es normal. Por qué ocurre, cuándo sí conviene revisarlo y qué no hacer en casa.
Que los dientes definitivos se vean más amarillos que los de leche es normal y no indica que estén sucios ni enfermos. El diente permanente tiene más dentina, que es de tono amarillento, y un esmalte más translúcido que la deja transparentar. Al salir junto a dientes de leche, que son de un blanco muy claro, el contraste exagera la diferencia. Cuando termina el recambio y ya no hay comparación, el color se percibe uniforme. Otra cosa es un diente aislado que destaca, o manchas con textura rugosa: eso sí conviene que lo mire el odontopediatra.
Por qué el definitivo se ve más amarillo
El color de un diente no está en la superficie, sino debajo. El esmalte es casi transparente; lo que se ve a través de él es la dentina, que es naturalmente amarillenta. En un diente de leche la capa de esmalte es más opaca y blanquecina y la dentina, más fina, así que el resultado es ese blanco lechoso característico, del que viene el nombre.
El diente permanente se construye de otra manera: más dentina, esmalte más translúcido y también un tamaño mayor. Todo eso hace que el tono de fondo se note más. Es la misma razón por la que los dientes se ven más oscuros con la edad, cuando el esmalte se adelgaza con los años.
A ese hecho se le suma el efecto óptico. Entre los seis y los doce años, aproximadamente, la boca está en dentición mixta: conviven ambos tipos de dientes. Un incisivo permanente recién salido justo al lado de un canino de leche parece francamente amarillo. Pero la referencia es engañosa. Cuando cae el último diente de leche, esa comparación desaparece y la sonrisa se ve homogénea.
Cuándo el color sí merece una revisión
La regla que ayuda a distinguir es fijarse en si el color afecta a todos los dientes por igual o solo a alguno, y en si la superficie está lisa o alterada.
- Un solo diente oscurecido, sobre todo un incisivo superior, y más si hubo un golpe meses o años antes. Un traumatismo puede dañar el nervio y cambiar el color de la pieza. Lo tratamos en la guía sobre un diente oscuro tras un golpe.
- Manchas amarillentas o marrones con el esmalte rugoso, que se astilla o se desgasta con facilidad, y con dientes muy sensibles al frío o al cepillado. Es el patrón de la hipomineralización incisivo-molar, que tiene su propio manejo: puedes leer sobre la hipomineralización incisivo-molar.
- Manchas blancas o marrones simétricas, que aparecen en los mismos dientes de ambos lados, compatibles con fluorosis por haber tragado pasta o suplementos de flúor de más en los primeros años.
- Tono grisáceo generalizado o cambios de color llamativos que no encajan con lo anterior.
- Manchas blancas alrededor de la encía, con aspecto de tiza, que suelen ser desmineralización inicial por placa acumulada: es el paso previo a la caries y se puede frenar.
En todos estos casos no se trata de estética, sino de diagnóstico. Una revisión aclara si hay que hacer algo ahora, vigilar o simplemente tranquilizarse.
Las manchas que se limpian: tinción extrínseca
Hay un grupo aparte: el color que está pegado por fuera y no dentro del diente. Se reconoce porque forma una línea o un punteado, a menudo cerca de la encía o en las caras internas, y porque no sigue el tono general de la pieza.
- Tinción negra o marrón oscura en línea junto a la encía. Se asocia a ciertas bacterias cromógenas de la boca; no es suciedad ni descuido y a veces aparece en niños con muy buena higiene.
- Suplementos de hierro en gotas, que pueden dejar un oscurecimiento superficial mientras dura el tratamiento.
- Colutorios de clorhexidina usados durante periodos largos.
- Bebidas y alimentos con mucho pigmento en niños que además acumulan placa.
Esta tinción se retira en una higiene profesional, aunque tiende a reaparecer. Lo importante es que no daña el diente y que no se quita frotando más fuerte en casa.
Qué hacer en casa y qué no
- Cepillado dos veces al día con pasta con flúor, en la cantidad que corresponde a su edad, y supervisado hasta que tenga destreza suficiente. Es lo que más influye en el aspecto de esos dientes nuevos, porque el molar permanente que sale a los seis años queda al fondo y suele cepillarse mal.
- Limpieza entre los dientes cuando ya hay puntos de contacto, con el método que os indiquen en la consulta.
- Revisión periódica, sobre todo durante el recambio, que es cuando aparecen la mayoría de las dudas.
- Nada de blanqueamientos. Los tratamientos blanqueadores no están indicados en niños, ni los de clínica ni los kits de venta libre, y menos aún con el recambio sin terminar.
- Nada de remedios caseros abrasivos. Bicarbonato, carbón activado, limón o pastas «blanqueadoras» de acción mecánica desgastan un esmalte que todavía está madurando.
- Cuidado con el flúor de más. Usa la cantidad recomendada para su edad y no añadas suplementos por tu cuenta: el exceso en los años en que se forma el diente es justo lo que produce fluorosis.
Cuándo se puede plantear un tratamiento estético
Si al terminar el recambio persiste un color que preocupa al propio adolescente, hay opciones que se valoran caso por caso y siempre en consulta: pulidos y microabrasión para manchas superficiales, infiltración de resina para determinadas manchas blancas, y blanqueamiento en adolescentes cuando el profesional lo considera indicado. Cuanto más conservador, mejor, porque un esmalte joven tiene mucho margen y las soluciones agresivas se pagan a lo largo de la vida.
Preguntas frecuentes
¿Puedo blanquearle los dientes a mi hijo de diez años?
No. El blanqueamiento no está indicado a esa edad, con dientes permanentes recién erupcionados y un recambio a medias. Si el color te preocupa, lo que procede es una revisión que descarte causas concretas.
¿El flúor pone los dientes amarillos?
El flúor en la cantidad adecuada protege del desarrollo de caries y no amarillea. Lo que sí puede dejar marcas es el exceso mantenido durante los años de formación del diente, y esas marcas suelen ser blancas o marrones, no un amarilleo general.
¿Cuándo se igualará el color?
La sensación de contraste se va con el recambio, conforme caen los últimos dientes de leche, hacia los doce o trece años. A partir de ahí la sonrisa se ve de un solo tono, aunque ese tono sea algo más cálido que el de la infancia.
¿Es culpa de la higiene?
El tono amarillento de fondo, no: es la anatomía del diente. La placa acumulada sí puede añadir un aspecto mate y amarillento por encima, y esa parte sí mejora con un buen cepillado.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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