Caries en el cuello del diente: por qué salen junto a la encía
La caries del cuello del diente sale donde la raíz queda al descubierto y avanza rápido. Cómo se reconoce, cómo se trata y cómo evitar que vuelva.
Una caries en el cuello del diente aparece justo en el borde de la encía, donde la raíz ha quedado al descubierto y ya no hay esmalte que la proteja. Es la llamada caries radicular o cervical, y tiene dos particularidades: avanza más rápido que una caries del resto del diente y da pocas señales al principio, más allá de una sensibilidad que se confunde con la de las encías retraídas. Se trata mejor cuanto antes, porque cuando rodea el cuello del diente la reparación se complica.
Por qué salen justo ahí
El cuello del diente es la zona de transición entre la corona y la raíz, y es vulnerable por varias razones que suelen sumarse:
- La raíz no tiene esmalte. Está cubierta por cemento y dentina, mucho más blandos y que se desmineralizan con menos ácido. Por eso la misma placa que en una corona tardaría años en hacer daño, en una raíz expuesta actúa antes.
- La encía se ha retirado. Cualquier causa de recesión deja la raíz al aire: periodontitis, cepillado demasiado fuerte, encía fina o movimientos ortodóncicos. En la guía sobre la retracción de encías está el detalle de cada caso.
- Hay menos saliva. La boca seca es un factor de primer orden, porque la saliva neutraliza ácidos y aporta minerales. Muchos medicamentos la reducen, igual que algunas enfermedades y la radioterapia de cabeza y cuello; lo tienes desarrollado en la guía de boca seca.
- El cepillo no llega bien a esa franja. El surco de la encía es la zona que más se escapa al cepillado rápido, y también donde se acumula placa alrededor de coronas, puentes, ganchos de prótesis y aparatos de ortodoncia.
- Picar entre horas. No importa tanto la cantidad de azúcar como el número de veces al día que la boca se vuelve ácida.
Cómo se nota y con qué se confunde
Lo más habitual es notar primero una sensibilidad al frío, al dulce o al pasar el cepillo por esa zona, y ver una línea o una mancha marrón justo encima de la encía. Hay dos cosas que se parecen y no son lo mismo:
- El desgaste del cuello. La abrasión por cepillado o la erosión por ácidos dejan una muesca en forma de cuña, con el fondo duro, brillante y limpio. Una caries, en cambio, tiene el fondo blando, mate y se engancha al explorarla.
- La sensibilidad por raíz expuesta. Puede doler con el frío sin que haya caries. Es el dentista quien lo separa con la exploración y, si hace falta, una radiografía, porque en el cuello las caries se esconden bien entre los dientes.
Cuando la caries ha avanzado, el diente puede llegar a partirse por el cuello al masticar algo duro, porque esa zona es estrecha y soporta mucha tensión. Si te duele de forma espontánea o por la noche, el nervio puede estar ya afectado y eso cambia el tratamiento.
Cómo se trata
El tratamiento depende de hasta dónde llegue:
- Lesión inicial, sin cavidad. Puede frenarse sin empastar: barnices de flúor en consulta, pasta con alta concentración de flúor indicada por el dentista, corregir el cepillado y revisar la zona a los pocos meses.
- Cavidad en el cuello. Se limpia y se rellena, normalmente con composite o con un ionómero de vidrio. Adherirse a la dentina de la raíz es más exigente que al esmalte, así que estos empastes se despegan con más frecuencia que los de la cara de masticar y a veces hay que repetirlos.
- Caries que llega por debajo de la encía. Si el borde queda sumergido, no se puede secar ni sellar bien. A veces se resuelve retirando un poco de encía para dejar el margen accesible; otras veces hace falta valorar una corona.
- Caries que alcanza el nervio. Entonces se plantea endodoncia y, después, reconstruir el diente. Y si el cuello está tan destruido que no queda estructura suficiente, hay que valorar la extracción.
En personas con varias caries de cuello a la vez, en especial mayores con boca seca o con prótesis, se usa también el flúor diamino de plata para detener lesiones que no se pueden empastar cómodamente, a cambio de que la zona quede oscura.
Cómo evitar que vuelvan
Una caries de cuello que aparece sola rara vez es casualidad: casi siempre hay una causa activa que sigue ahí. Lo que de verdad cambia el pronóstico es cepillar bien esa franja con un cepillo suave y sin fuerza horizontal, limpiar a diario entre los dientes con el tamaño de cepillo interproximal que te hayan calibrado, usar la pasta con la concentración de flúor que te indique el dentista, atender la boca seca —agua a sorbos, chicles sin azúcar, revisar con tu médico la medicación que la provoca—, espaciar lo que picas entre horas y mantener las revisiones en el intervalo que te marquen. Si ya tienes recesiones, ese intervalo suele ser más corto que el habitual.
Preguntas frecuentes
¿Se puede empastar si la caries está debajo de la encía?
Sí, pero a veces hay que preparar la zona antes para poder trabajar en seco y llegar al borde de la lesión. Eso puede implicar retirar un poco de encía o usar hilos de separación. Si el margen queda inaccesible, se plantean otras soluciones, incluida la corona.
¿Por qué se me ha vuelto a salir el empaste del cuello?
Porque la adhesión a la raíz es menos duradera que al esmalte y porque esa zona recibe flexión al masticar y el roce del cepillado. No significa que esté mal hecho: son restauraciones que necesitan revisión y, con el tiempo, repetición.
¿Es lo mismo que la sensibilidad por tener la raíz al aire?
No. La sensibilidad puede existir sin caries, y es muy frecuente en cuanto la encía se retira. La diferencia es que la caries supone pérdida de tejido y no se resuelve con pasta desensibilizante: hay que tratarla.
¿Son más frecuentes con la edad?
Sí, sobre todo porque se acumulan los factores: más años de recesión, más medicación que seca la boca y más coronas y prótesis que retienen placa en el margen. No es una consecuencia inevitable de la edad, pero sí una zona a vigilar con más atención a partir de los sesenta.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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