Pulpotomía en niños: qué es y qué pasa después

Infantil Publicado 28 Sep 2026 7 min
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La pulpotomía retira solo la parte inflamada del nervio de un diente de leche y conserva el resto. Cómo es la cita, qué pasa después y qué vigilar.

Una pulpotomía es el tratamiento con el que se retira solo la parte inflamada del nervio de un diente de leche —la que está dentro de la corona— y se conserva la que queda en las raíces, para que el diente aguante sano hasta que le toque caerse. Se plantea cuando la caries ha llegado tan profunda que ya no basta con un empaste, y su objetivo es muy concreto: que ese diente siga haciendo su trabajo —masticar, guardar el sitio del definitivo y ayudar a hablar— durante los años que le queden por delante.

Qué se hace exactamente

El diente de leche tiene nervio, igual que el definitivo, aunque su esmalte es más fino y la caries llega antes a él. Cuando llega, el tejido de la corona se inflama y ya no se recupera solo. La pulpotomía se hace en una sola sesión y sigue casi siempre los mismos pasos:

  1. Anestesia local en la zona, la misma que para un empaste.
  2. Aislamiento del diente para trabajar en seco y sin contaminación de saliva. En niños suele hacerse con un dique de goma, que además evita que traguen nada.
  3. Limpieza de la caries hasta llegar al tejido sano y retirada de la pulpa de la corona, dejando intacta la de las raíces.
  4. Colocación de un material sobre esa pulpa que queda, para protegerla y ayudar a que cicatrice.
  5. Reconstrucción del diente, con un empaste o, muy a menudo, con una corona metálica prefabricada que lo envuelve entero.

Todo el proceso suele resolverse en una cita, aunque niños pequeños o casos con varios dientes afectados pueden repartirse en dos. La duración habitual está en el entorno de la media hora por diente; lo que más varía no es la técnica, sino el tiempo que hace falta para que el niño colabore con tranquilidad.

Pulpotomía o pulpectomía: no son lo mismo

Son dos escalones distintos del mismo problema, y conviene entender en cuál estás:

  • Pulpotomía. Se retira solo la pulpa de la corona porque la de las raíces sigue viva y sana. Es el tratamiento cuando la caries ha llegado al nervio pero la infección no ha bajado.
  • Pulpectomía. Se retira toda la pulpa, también la de los conductos, y se rellena con un material reabsorbible que desaparece a la vez que la raíz. Es lo que corresponde cuando el nervio ya está necrosado o hay infección en la raíz —con flemón, fístula en la encía o dolor espontáneo—.

Quién decide qué se hace no es el aspecto del diente por fuera, sino los síntomas que ha contado el niño, lo que se ve en la radiografía y lo que aparece al abrir. Por eso a veces un plan que salió de la consulta como pulpotomía se convierte en pulpectomía o en extracción durante la propia cita: es una posibilidad razonable que conviene que te expliquen antes de empezar. Si la caries se coge antes de llegar ahí, el tratamiento es mucho más sencillo, y esa es la razón de fondo por la que las caries en dientes de leche sí se tratan.

Los días siguientes en casa

La recuperación de una pulpotomía es discreta. Lo esperable es esto:

  • Las primeras horas. La anestesia dura un rato más que el tratamiento y el labio o la lengua quedan dormidos. Es el momento de más riesgo de que el niño se muerda sin notarlo, así que conviene vigilarlo y retrasar la comida hasta que recupere la sensibilidad.
  • Molestia leve. Puede notar el diente sensible al morder uno o dos días. Suele bastar con el analgésico habitual del niño, en la dosis que corresponda a su peso y según lo que os hayan indicado.
  • Comer. Ese día, comida blanda y templada, y masticar del otro lado. Si lleva corona metálica, no hay que ser especialmente cuidadoso pasadas las primeras horas: está pensada precisamente para aguantar.
  • Cepillado. Normal desde esa misma noche, con suavidad en la zona. El diente tratado se sigue cepillando como los demás.

La corona de acero desconcierta a muchas familias por su aspecto, pero tiene una explicación sencilla: un diente al que le queda poca estructura y ya ha perdido el nervio se fractura con facilidad, y un empaste grande obligaría a repetir el tratamiento en pocos meses. Está desarrollado con más detalle en la guía sobre por qué se pone una corona de acero en un diente de leche. Cae con el diente, cuando le toca.

Qué vigilar durante los meses siguientes

El éxito de una pulpotomía se mide en algo muy concreto: que el diente llegue sin síntomas hasta su recambio. La mayoría lo consigue, pero hay señales que indican que algo no ha ido bien y que conviene revisar sin esperar a la siguiente revisión programada:

  • Dolor espontáneo, sobre todo el que despierta por la noche.
  • Un bultito en la encía junto a ese diente, con o sin pus. Suele no doler, y aun así es una señal clara de infección.
  • Hinchazón de la cara o fiebre: eso ya es una urgencia el mismo día.
  • Movilidad del diente que no encaja con la edad del recambio.
  • Cambio de color marcado, sobre todo si aparece meses después junto a alguno de los anteriores.

En las revisiones, el dentista comprobará el diente y, cuando esté indicado, con una radiografía de control, porque parte de lo que se vigila —la raíz y el hueso de alrededor— no se ve a simple vista. Si la pulpotomía falla, la alternativa suele ser la pulpectomía o la extracción, y en ese caso entra en juego la pregunta de si hace falta un mantenedor de espacio para que los dientes vecinos no invadan el hueco.

Preguntas frecuentes

¿Le va a doler?

Durante el tratamiento no, porque se trabaja con anestesia local. Lo que suele notar es presión, ruido y agua. Después puede quedar una molestia leve al morder uno o dos días. Si el dolor aparece o aumenta pasados unos días, hay que consultar.

¿No sería más fácil sacarle el diente?

Casi nunca. Un molar de leche que se pierde años antes de su recambio deja un hueco hacia el que se desplazan los vecinos, y el definitivo puede quedarse sin sitio. Conservarlo con una pulpotomía suele ser más sencillo —y más barato a medio plazo— que tratar después las consecuencias de haberlo perdido. Hay casos en los que sí procede extraer, y los valora el dentista según el estado del diente y la edad del niño.

¿Cuánto cuesta?

De forma orientativa, la pulpotomía se mueve entre 80 y 150 €, y la corona pediátrica que muchas veces la acompaña, entre 120 y 250 €. Conviene pedir el presupuesto por escrito y preguntar si la reconstrucción va incluida o se factura aparte, porque es la diferencia más frecuente entre dos presupuestos que parecen iguales.

¿Puede afectar al diente definitivo que está debajo?

Lo que sí puede afectarlo es dejar evolucionar la infección: el germen del definitivo se está formando justo debajo. Tratar el diente de leche a tiempo es precisamente lo que protege al que viene detrás.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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