¿Puedo ir al dentista si tengo glaucoma?
Tener glaucoma no impide tratarte la boca: qué debe saber tu dentista de tus colirios, qué cuidado hay con la anestesia y qué pedir en la cita.
Sí, puedes ir al dentista teniendo glaucoma: no es una contraindicación para ningún tratamiento dental habitual. Lo que cambia es la información que tienes que dar antes de empezar, porque los colirios que usas se absorben y cuentan como medicación, y porque en el glaucoma de ángulo cerrado hay fármacos que se manejan con más cuidado. Dicho de otra forma: el problema nunca es la boca, es llegar a la cita sin que nadie sepa qué te pones en los ojos.
Qué debe saber tu dentista antes de empezar
Llega a la primera cita con estos datos apuntados o con una foto de las cajas de los colirios. No es un trámite: condiciona la anestesia que elige y la medicación que te receta después.
- Qué tipo de glaucoma tienes. El de ángulo abierto es el más frecuente y evoluciona de forma lenta; el de ángulo cerrado es menos común y es el que puede dar un episodio agudo. Si no lo sabes, pregúntalo en tu próxima revisión oftalmológica.
- Qué colirios usas y cuántas veces al día. Hay varias familias y no se comportan igual. Los betabloqueantes en colirio, por ejemplo, pasan a la sangre y pueden tener efectos parecidos a los de un betabloqueante en pastillas.
- Si te han operado los ojos o llevas una válvula o un implante de drenaje, y hace cuánto.
- El resto de tu medicación. Es un buen momento para repasar la lista completa: la guía sobre qué medicación debes contarle a tu dentista explica por qué importan hasta los colirios y los suplementos.
- Quién te lleva el glaucoma. Si hace falta una consulta entre profesionales antes de una cirugía, se resuelve en un par de llamadas.
La anestesia: dónde está la precaución real
La anestesia local dental es compatible con el glaucoma. La mayoría de los cartuchos llevan un vasoconstrictor, casi siempre adrenalina, en cantidades pequeñas que se administran en la encía, no en vena. Con ella hay dos matices que tu dentista valora:
El primero es que, si usas colirios betabloqueantes, conviene controlar la tensión y el pulso y ajustar la cantidad de anestésico, porque la combinación de un betabloqueante y un vasoconstrictor puede notarse en las cifras. No es un motivo para renunciar a la anestesia: es un motivo para que te la pongan con medida y sin prisa.
El segundo afecta solo al glaucoma de ángulo cerrado. Algunos fármacos con efecto anticolinérgico —ciertos sedantes, relajantes o antieméticos, y la atropina y sus parientes— dilatan la pupila y en ese tipo concreto de glaucoma se usan con cautela o se sustituyen. Por eso importa saber de qué glaucoma hablamos antes de plantear una sedación. En la guía sobre tipos de anestesia dental tienes el panorama completo de lo que se usa en cada caso.
Y una regla que no tiene excepción: no dejes de ponerte los colirios el día de la cita ni los retrases para «no mezclar». Ponte tus gotas con el horario de siempre y dilo al llegar.
La cita, la postura y lo que puedes pedir
Hay detalles prácticos que mejoran mucho la experiencia y que casi nunca se piden porque no se nos ocurre que se puedan pedir.
- El respaldo, menos tumbado. Estar muy horizontal durante mucho tiempo resulta incómodo a bastantes pacientes con glaucoma. Se puede trabajar con el sillón más vertical y con pausas.
- Citas más cortas y por la mañana, sobre todo si llevas gotas a varias horas del día.
- Gafas de protección. Son habituales en la clínica, protegen de salpicaduras y de la luz de la lámpara, y si la luz te molesta, dilo.
- Avisa si notas dolor ocular intenso, visión borrosa, halos o enrojecimiento durante o después del tratamiento. Es poco habitual, pero es un motivo claro para parar y consultar con tu oftalmólogo el mismo día.
La medicación de después
Para el dolor dental, los analgésicos de uso habitual no plantean un problema específico por el glaucoma; lo que decide es el resto de tu historia clínica y lo que ya tomes.
Donde sí conviene que tu dentista sepa que tienes glaucoma es si valora pautarte corticoides para la inflamación después de una cirugía, porque el uso sistémico o prolongado de corticoides puede subir la presión intraocular. No significa que no se puedan usar, significa que se eligen con esa información delante y, si el tratamiento se alarga, se avisa a tu oftalmólogo.
Lo mismo vale para cualquier medicamento nuevo: lee el prospecto y, si menciona el glaucoma entre las advertencias, pregunta antes de empezar en lugar de suspenderlo por tu cuenta.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que suspender los colirios el día del dentista?
No. Los colirios del glaucoma se mantienen con su horario habitual. Suspenderlos por tu cuenta es lo único que sí puede tener consecuencias en los ojos.
¿Puedo ponerme anestesia con adrenalina?
En general sí. Tu dentista decide el tipo de anestésico y la cantidad en función de tus colirios, tu tensión y el tratamiento que vaya a hacer. Avisa también si en otras ocasiones has notado palpitaciones con la anestesia.
¿Puede subirme la presión del ojo por el estrés de la consulta?
La tensión y el pulso suben con el nerviosismo, y eso es manejable: cita corta, explicación previa y pausas. Si el miedo es importante, cuéntalo para que lo tengan en cuenta al planificar.
¿Afecta el glaucoma a la boca de alguna forma?
El glaucoma en sí no daña los dientes ni las encías. Algunos colirios y algunos tratamientos asociados pueden dar sequedad o irritación de la mucosa; si notas la boca seca, coméntalo, porque la boca seca sí aumenta el riesgo de caries.
Fuentes
Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.
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