Pasta de dientes: cómo elegirla (y cuánto flúor necesita)

Higiene Publicado 3 Jun 2024 5 min
En este artículo

Cómo elegir la pasta de dientes: flúor a 1.450 ppm en adultos, opciones para sensibilidad, qué es la abrasividad RDA y qué reclamos ignorar.

En adultos, la pasta de dientes correcta es sencillamente una con 1.450 ppm de flúor; todo lo demás — sabor, marca, promesas del envase — es secundario. El flúor es el único ingrediente con una montaña de evidencia detrás para prevenir la caries, y su concentración viene siempre indicada en el tubo (busca «ppm F» o el porcentaje de fluoruro sódico).

El flúor manda: cuánto según la edad

EdadConcentración de flúorCantidad
Desde el primer diente hasta los 3 años1.000 ppmUn grano de arroz
De 3 a 6 años1.000 – 1.450 ppmUn guisante
Más de 6 años y adultos1.450 ppm1-2 centímetros

En niños, la clave no es evitar el flúor sino dosificar la cantidad y supervisar que escupan sin tragar. En adultos con riesgo alto de caries (boca seca, ortodoncia, muchas caries previas), el dentista puede prescribir pastas de mayor concentración, que son de farmacia y con pauta.

Si tienes sensibilidad

Las pastas para dientes sensibles funcionan por dos vías: unas calman el nervio (nitrato potásico) y otras sellan los túbulos que conectan la superficie con el nervio (compuestos de estaño, arginina). Dos consejos de uso: dales tiempo — el efecto se nota tras dos a cuatro semanas de uso continuado, no en dos días — y no las uses para tapar un síntoma sin diagnóstico. Si la sensibilidad se concentra en un diente concreto, aparece de repente o duele al morder, no es «sensibilidad»: puede ser una caries, una fisura o una retracción de encía, y eso se revisa en clínica.

RDA: la abrasividad importa

El índice RDA mide cuánto desgasta una pasta la dentina. Como referencia: por debajo de 70 es baja, de 70 a 100 media y por encima de 100 alta; el máximo legal admitido es 250. Para uso diario, y sobre todo si tienes encías retraídas, cuellos expuestos o erosión, interesa una abrasividad baja o media. Las pastas «blanqueadoras» suelen situarse en la parte alta de la escala: lo que hacen es pulir manchas superficiales por fricción, no aclarar el color del diente — para cambiar el color real está el blanqueamiento profesional, que es otro tema con sus propias guías. El problema es usar a diario, durante años, una pasta muy abrasiva: el esmalte que se va no vuelve.

Qué ignorar del marketing

  • Carbón activado: abrasivo, sin beneficio demostrado en las revisiones publicadas, y muchas fórmulas ni siquiera llevan flúor. Moda pura.
  • «Sin flúor, 100 % natural»: quitarle el flúor a una pasta es quitarle el principio activo. El miedo al flúor a dosis de pasta dentífrica no tiene base — la cantidad usada y escupida es segura.
  • «Repara el esmalte»: los ingredientes tipo hidroxiapatita son prometedores y se investigan, pero el estándar con evidencia sólida sigue siendo el flúor. Que la lleve, bien; que sustituya al flúor, no.
  • «Encías + blanqueador + frescor + esmalte» todo en uno: cuantas más promesas en el frontal, más conviene dar la vuelta al tubo y mirar solo dos datos: ppm de flúor y, si aparece, el RDA.

¿Cuánta pasta hay que poner en el cepillo?

Mucha menos de la que sale en los anuncios: uno o dos centímetros en adultos, un guisante en niños de 3 a 6 años y un grano de arroz en los más pequeños. Más pasta no limpia más — solo hace más espuma y anima a escupir antes de tiempo. Y tras el cepillado, escupe el exceso sin enjuagarte con agua: así el flúor sigue actuando durante horas.

¿Merece la pena una pasta cara?

No por el precio en sí. Una pasta de marca blanca con 1.450 ppm de flúor previene la caries igual que una premium; pagas extra por sabor, textura y marketing. Solo tiene sentido pagar más cuando buscas una función concreta — sensibilidad, fórmula prescrita de alta concentración, abrasividad certificada baja — y aun así conviene que la recomendación salga de tu dentista o higienista, no del lineal. Si además arrastras dudas concretas (manchas, encías que sangran, sensibilidad persistente), resuélvelas en una revisión: en el directorio puedes comparar precios y opiniones de clínicas y pedir presupuesto sin compromiso.

Preguntas frecuentes

¿Es malo que un niño trague pasta de dientes?

Tragar de forma repetida cantidades grandes durante los años en que se forman los dientes definitivos puede producir fluorosis, esas motas blancas en el esmalte. De ahí las cantidades recomendadas —un grano de arroz hasta los tres años, un guisante de tres a seis— y la supervisión de un adulto para que el niño escupa. Con esas cantidades el margen de seguridad es amplio, y quitar el flúor de la pasta no es la solución.

¿Puede toda la familia usar la misma pasta?

A partir de los seis años, sí: 1.450 ppm de flúor es la referencia para niños mayores y adultos, y compartir tubo simplifica. Por debajo de esa edad conviene una pasta infantil y, sobre todo, la cantidad adecuada. Las excepciones son individuales: quien tenga sensibilidad, prescripción de alta concentración o indicación de baja abrasividad debería usar la suya, porque en su caso la pasta cumple una función concreta.

¿Y las pastas para encías o con clorhexidina?

Las formuladas para encías suelen incorporar antisépticos o agentes antiinflamatorios y tienen sentido como apoyo puntual de un tratamiento, no como pasta de por vida. Las que llevan clorhexidina son de uso pautado y limitado en el tiempo, igual que el colutorio, por su tendencia a teñir. En todos los casos, comprueba que la pasta siga aportando flúor: una fórmula muy específica que se olvide del principal activo no compensa.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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