Mordida abierta: causas y tratamiento

Ortodoncia Publicado 22 Oct 2024 5 min
En este artículo

Por qué no cierran los dientes de delante: hábitos de succión y deglución atípica frente al patrón esquelético, y qué tratamiento corresponde a cada caso.

Hay mordida abierta cuando los dientes de arriba y los de abajo no llegan a tocarse al cerrar, casi siempre en la zona anterior: se muerde con las muelas y por delante queda un hueco por el que asoma la lengua. Lo determinante no es el tamaño de ese hueco, sino su origen, porque existen dos mordidas abiertas distintas: la que provoca un hábito — succión del dedo o del chupete, deglución atípica, respiración oral — y la que viene de la forma en que han crecido los maxilares. La primera se corrige con ortodoncia y reeducación funcional, y cuanto antes mejor; la segunda, en un adulto y cuando es severa, suele necesitar cirugía además del aparato.

Las dos mordidas abiertas que no conviene confundir

  • Dentoalveolar o funcional. Los huesos guardan buenas proporciones, pero los incisivos no terminan de erupcionar porque algo se interpone entre ellos muchas horas al día: un dedo, un chupete, la lengua al tragar o al hablar. El hueco se limita a la zona de delante, el perfil facial es normal y es la forma de mejor pronóstico.
  • Esquelética. El patrón de crecimiento es vertical: la mandíbula ha crecido rotando hacia abajo y hacia atrás, el tercio inferior de la cara es más largo de lo habitual, cuesta juntar los labios en reposo y a menudo hay familiares con la misma cara. Aquí el problema no está en los dientes, sino en los huesos que los sostienen, y la apertura puede llegar hasta los premolares.

Distinguirlas exige un estudio con radiografía lateral de cráneo y análisis cefalométrico, fotografías y modelos. Es lo que decide si el tratamiento será un aparato durante año y medio o si habrá que hablar de quirófano, así que desconfía de un plan cerrado sin ese estudio delante.

Qué la provoca

Los hábitos actúan por acumulación: una presión pequeña repetida durante horas deforma más que una fuerza intensa y puntual. La succión del pulgar o del chupete más allá de los tres años, la interposición de la lengua entre los incisivos al tragar — la llamada deglución atípica — y la respiración oral crónica son los tres sospechosos habituales, y con frecuencia van juntos en el mismo niño. Detrás de la respiración oral suele haber además una causa que no está en la boca: vegetaciones, amígdalas grandes o alergia respiratoria. Corregir los dientes sin resolver eso es cerrar la puerta dejando la ventana abierta. El componente esquelético, en cambio, se hereda: puede agravarse con los hábitos, pero existe por sí mismo.

Cómo se trata según el origen

En el niño, lo primero es eliminar la causa: refuerzo positivo para dejar la succión, rejilla lingual si el hábito está enquistado, logopeda si hay deglución atípica y valoración por el otorrino si respira por la boca. Muchas mordidas abiertas infantiles se cierran solas en cuanto cesa la presión, sin mover un solo diente.

En el adolescente y el adulto con mordida dentoalveolar, se cierra con ortodoncia: intruyendo los molares para que la mandíbula rote hacia arriba y adelante, o extruyendo los incisivos con mucha mesura. Los anclajes esqueléticos han hecho previsible lo que antes era difícil. Estos tratamientos suelen durar entre 18 y 30 meses, dentro del rango habitual de la ortodoncia completa en España: 2.500 a 5.000 € orientativos. Si estás pidiendo varias opiniones, en el directorio puedes comparar precios y valoraciones de ortodoncistas de tu ciudad antes de decidir.

En la mordida abierta esquelética severa del adulto, con el crecimiento ya terminado, la ortodoncia sola puede camuflar el problema hasta cierto punto, pero la corrección estable pasa por combinarla con cirugía ortognática.

La recidiva: donde se pierden estos casos

De todas las maloclusiones, la mordida abierta es la que más tiende a reabrirse, y el motivo es sencillo: si la lengua sigue colocándose entre los dientes cada vez que se traga o se habla, la misma fuerza que abrió la mordida volverá a abrirla en cuanto se retire el aparato. El tratamiento no termina con la alineación, sino con la retención y con el hábito corregido: ejercicios de posición lingual, controles periódicos y retenedores durante más tiempo del habitual.

Preguntas frecuentes

¿Se puede cerrar una mordida abierta solo con alineadores?

Sí en las dentoalveolares leves y moderadas: los alineadores intruyen bien los sectores posteriores. En las esqueléticas marcadas, ni los alineadores ni los brackets cambian la proporción de los huesos; solo la disimulan, con el riesgo de forzar la inclinación de los incisivos si se estira la indicación.

¿A qué edad hay que tratar una mordida abierta en un niño?

La primera valoración se recomienda hacia los 6 años, con la salida de los primeros molares e incisivos definitivos. Si hay un hábito activo, retirarlo pronto basta para que la mordida se cierre sola en muchos casos. Y cuando se sospecha componente esquelético, el seguimiento durante el crecimiento permite intervenir en el momento adecuado.

¿La mordida abierta afecta al habla o a la digestión?

Al habla puede afectarla: el hueco facilita el ceceo y la mala pronunciación de las consonantes que necesitan contacto entre lengua y dientes, y suele mejorar combinando ortodoncia y logopedia. En la digestión el efecto es indirecto: al no cortar bien con los incisivos se sobrecargan las muelas, que se desgastan antes de tiempo.

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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