Tabaco calentado (IQOS): qué le hace a tus dientes y encías

Salud bucodental Publicado 25 Oct 2026 7 min
Diente con humo saliendo y un cigarrillo de tabaco calentado apoyado sobre él

El tabaco calentado no quema la hoja, pero sigue llevando nicotina y calentando la boca: qué se sabe de su efecto en las encías, las manchas y la cicatrización.

El tabaco calentado no es una opción neutra para la boca: evita el humo de la combustión, pero sigue aportando nicotina a la encía y añade calor directo sobre la mucosa, así que no te libra de los problemas que preocupan al dentista. Los dispositivos que calientan tabaco sin quemarlo —el más conocido en España es IQOS— se han presentado como un paso intermedio entre el cigarrillo y dejarlo. En la consulta, lo que se observa es que el patrón de daño cambia de forma, pero no desaparece.

Qué es y en qué se diferencia de un cigarrillo y de un vapeador

Un dispositivo de tabaco calentado lleva tabaco de verdad, en forma de pequeña unidad o barrita, y lo calienta a una temperatura por debajo de la de la combustión. Al no haber brasa, no se genera humo propiamente dicho, sino un aerosol. Eso reduce de forma importante el alquitrán y el monóxido de carbono, que son los responsables de buena parte del daño del cigarrillo.

Las diferencias con los otros dos productos son fáciles de recordar:

  • Frente al cigarrillo: hay tabaco, pero no combustión. Menos alquitrán, la misma nicotina y un aerosol caliente que pasa por los labios, los dientes y las encías.
  • Frente al vapeador: el vapeador no lleva tabaco, sino un líquido con nicotina y aromas. El tabaco calentado sí lleva hoja de tabaco, y por tanto compuestos propios de la planta que un líquido no tiene. Lo que sabemos del vapeo lo resumimos en la guía sobre vapear y dientes.

La consecuencia práctica es que no se puede dar por bueno lo que sabemos del cigarrillo ni lo que sabemos del vapeo: es un tercer producto, y llevaba menos años en el mercado cuando se empezó a estudiar su efecto en la boca. La evidencia odontológica específica es, hoy, limitada.

Qué le hace a las encías

Aquí está el punto importante, porque es donde el mensaje de «menos dañino» se malinterpreta más. El daño del tabaco en la encía no lo produce solo el humo: lo produce en gran medida la nicotina, y la nicotina está presente igual.

  • Contrae los vasos de la encía. Con menos riego, el tejido se defiende peor de las bacterias de la placa y cicatriza más despacio. Esta es la vía por la que el tabaco en cualquier formato empeora la enfermedad de las encías.
  • Apaga el sangrado, que es tu mejor aviso. Una encía enferma de alguien que consume nicotina deja de sangrar al cepillarse. No es que esté mejor: es que la señal de alarma se ha silenciado y la periodontitis puede avanzar sin que lo notes. Es el mismo mecanismo que explicamos en tabaco y salud bucal.
  • Compromete la cicatrización y los implantes. Para una extracción, una cirugía de encías o la colocación de un implante, lo que importa al cirujano es la nicotina y el aporte de sangre al tejido. Que no haya combustión no cambia esa parte de la ecuación.

A esto se suma un factor propio de estos dispositivos: el aerosol llega caliente. El calor repetido sobre la mucosa y el paladar es un estímulo irritativo, y cualquier cambio de color o de textura que se mantenga en una zona concreta merece revisión.

Manchas, aliento y sequedad: lo que vas a notar antes

Antes de que aparezca un problema de encías, lo que suele llevar a la gente a preguntar es el aspecto de los dientes. Con el tabaco calentado, las manchas son habitualmente menos llamativas que con el cigarrillo, porque hay mucho menos alquitrán, pero no desaparecen: siguen apareciendo pigmentaciones, sobre todo en la cara interna de los dientes de abajo y en el cuello de los dientes, donde la placa se acumula.

La sequedad de boca es el otro efecto frecuente. La nicotina y el propio aerosol alteran la cantidad y la calidad de la saliva, y menos saliva significa menos capacidad de neutralizar ácidos y de arrastrar restos. Esa es una vía directa hacia la caries, que mucha gente no asocia con el tabaco porque espera encontrar solo manchas y mal aliento.

Y el mal aliento, en efecto, se reduce pero no se va: el olor es menos persistente en la ropa y en el aliento que con un cigarrillo, lo que a veces da la falsa impresión de que el producto «no deja rastro» en la boca.

Qué hacer si lo usas y qué decirle al dentista

Lo primero y más útil: dilo en la consulta. No es una pregunta moral, es información clínica. Un dentista que sabe que consumes nicotina interpreta de otra manera una encía que no sangra, ajusta las expectativas de una cirugía y te propone revisiones más frecuentes. Si no lo sabe, puede leer como «encía sana» algo que no lo está.

Mientras lo uses, estas medidas ayudan de verdad:

  • Pide que te midan las encías, no que te las miren. Un sondaje con los milímetros anotados en la historia permite comparar dentro de un año y detectar el avance silencioso.
  • Adelanta la revisión y la higiene profesional. Con nicotina de por medio, el intervalo habitual suele quedarse corto.
  • Bebe agua con frecuencia para compensar la sequedad, y extrema la higiene en el cuello de los dientes, que es donde se concentra la pigmentación.
  • Avisa antes de una cirugía o un implante. El equipo necesita saberlo para planificar y para explicarte el riesgo real de que algo no cicatrice como debería.

Y la parte honesta: para la boca, el único cambio que mejora de verdad el pronóstico es dejar la nicotina. Si quieres dar ese paso, tu centro de salud puede orientarte sobre programas de deshabituación; el dentista es a menudo el primero que ve el motivo para intentarlo.

Preguntas frecuentes

¿Mancha menos los dientes que el tabaco normal?

En general sí, porque la pigmentación del cigarrillo viene sobre todo del alquitrán de la combustión. Pero «menos» no es «nada»: siguen apareciendo manchas, y una limpieza profesional las retira igual que las del tabaco convencional.

Si no hay humo, ¿puedo usarlo después de una extracción o de un implante?

No es buena idea. Las recomendaciones de no fumar tras una extracción o un implante se mantienen con el tabaco calentado, porque la nicotina y el aporte de sangre al tejido son lo que está en juego, además del calor y la succión sobre la zona operada. Pregunta en tu clínica el plazo concreto de tu caso.

¿Aumenta el riesgo de cáncer oral?

No hay todavía datos a largo plazo que permitan responder con una cifra, porque estos productos llevan relativamente poco tiempo en el mercado. Que falten datos no es una garantía de seguridad: es una incógnita. La recomendación sanitaria sigue siendo abandonar el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas.

¿Es mejor que fumar?

Evita los productos de la combustión, y eso cuenta. Pero no es un producto inocuo para la boca, y para quien no consume nicotina no hay ninguna ventaja sanitaria en empezar. La comparación útil no es «esto frente al cigarrillo», sino «esto frente a no consumir nicotina».

Fuentes

Información general elaborada por la redacción a partir de las fuentes citadas al final. No sustituye a la consulta con un dentista ni constituye consejo médico: cada caso necesita una valoración profesional.

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